Cofradías extintas de Sanlúcar de Barrameda

Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario

Sedes: Iglesia del convento de Madre de Dios (desde ca. 1520); iglesia del convento de Santo Domingo —actual parroquia de Santo Domingo— (desde ca. 1558–1570 hasta su extinción).
Fundación: ca. 1520.
Extinción: 2.ª mitad del siglo XX.
Nuestra Señora del Rosario de la iglesia de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Foto: Domingo Lagomazzini.

Reseña histórica

Los orígenes de la devoción al Rosario en Sanlúcar (siglo XV)

La devoción al Rosario en Sanlúcar de Barrameda es anterior a la famosa batalla de Lepanto (1571), fecha que muchos asocian con el auge de esta advocación mariana. Ya en 1493 el duque de Medina Sidonia mandó erigir una capilla dedicada al Rosario en la iglesia mayor, situada entre el templo y su palacio, concediendo el papa Alejandro VI indulgencias a quienes la visitaran en determinadas fiestas o contribuyeran económicamente a su construcción. Sin embargo, esta capilla tendría corta vida, pues a principios del siglo XVI el edificio estaba funcionando como hospital con el nombre de Nuestra Señora de Gracia1.

El culto al Rosario encontró entonces nuevo hogar en el convento de monjas dominicas de Madre de Dios, levantado en estos mismos años con el patrocinio de los duques. Los Guzmán sentían especial devoción por la orden de predicadores, al estar emparentados con el propio santo Domingo. Era natural que la devoción al Rosario —advocación propia de los dominicos— pasara a venerarse en este cenobio femenino, donde aún hoy se conserva una imagen de la Virgen del Rosario de Nápoles fechada en el siglo XV2.

La cofradía se establece en Santo Domingo (1558–1570)

El convento masculino de frailes dominicos comenzó a construirse algo más tarde —también con el apoyo de los duques de Medina Sidonia— en lo que hoy son las Bodegas Argüeso, en la calle Mar. La iglesia se levantó entre 1558 y 1570. Fue en estos años cuando la Cofradía del Rosario —que habría sido fundada hacia 15203— se instaló definitivamente en este templo, permaneciendo aquí desde entonces.

La hermandad estaba abierta a personas de cualquier condición social. Para ingresar bastaba con pagar seis reales y ser aprobado por el prior del convento. Las mujeres también podían pertenecer a ella en igualdad de condiciones económicas, aunque con menos obligaciones que los hombres. Según el cronista Velázquez-Gaztelu, la cofradía «se componía de todo el pueblo», si bien sus mayordomos solían ser «los más opulentos vecinos» de la ciudad.

La imagen de la Virgen del Rosario: «La Galeona»

La imagen titular de la cofradía es una talla anónima fechable en el tercer cuarto del siglo XVI. Tradicionalmente se ha venido atribuyendo al escultor flamenco Roque de Balduque, lo que podría situar su ejecución en los primeros años de construcción del templo (1558–1561), antes de la muerte del artista. Sin embargo, algunos investigadores apuntan a Juan Bautista Vázquez el Viejo, quien trabajó para los duques de Medina Sidonia en la década de 1570, coincidiendo con la conclusión de la iglesia. Ambas hipótesis resultan cronológicamente coherentes con las obras del templo de Santo Domingo (1558–1570).

En un principio la Virgen estaba colocada en un retablo lateral del crucero, costeado por la propia hermandad. Era conocida popularmente como «La Galeona», pues, según la tradición, navegó muchas veces a América embarcada en la nave capitana de los galeones que partían desde Sanlúcar.

Aunque no se ha encontrado documentación notarial que lo confirme para esta imagen concreta, la práctica de embarcar imágenes del Rosario en las flotas de Indias está bien documentada en los conventos dominicos de la bahía gaditana desde al menos 16024. El historiador portuense Hipólito Sancho reconoció a la Galeona sanluqueña como precedente de la más conocida Galeona de Cádiz, dado que Sanlúcar fue durante los siglos XVI y XVII el puerto obligado de salida hacia América5.

Recreación de cómo se vería la Virgen del Rosario en su primitivo retablo en la iglesia de Santo Domingo, en un lateral del crucero (a la derecha en la imagen). Asimismo se ha planteado una hipótesis de cómo pudo ser el retablo mayor original, de Miguel Adán en 1592 (con el titular santo Domingo en el piso superior y el Cristo de los Milagros en el ático). Para ello se han usado elementos del retablo de san Juan Bautista del convento de las Dueñas de Sevilla —del mismo autor en la misma época— y del retablo mayor de la parroquia de Santa María de Arcos, en el que Adán colaboró años antes. En ningún caso quiere decir que el retablo original de Santo Domingo fuese exactamente así; sólo se trata de una aproximación artística. Montaje: Domingo Lagomazzini.

La vida de la cofradía (siglos XVII y XVIII)

El libro de reglas más antiguo que se conserva data de poco después de 1620. Se trata de un manuscrito en pergamino de 24 páginas, ricamente iluminado por un artista del círculo del miniaturista sevillano Juan de Herrera, con tapas de terciopelo rojo y herrajes de plata. Este documento, restaurado en 2024 por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, se custodia en la actual parroquia de Santo Domingo.

Interior del libro de reglas de ca. 1620 de la Cofradía del Rosario de Santo Domingo. Foto extraída de las redes sociales del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

La hermandad poseía un patrimonio considerable: andas de plata para la imagen, dos estandartes (uno de damasco carmesí y otro de tela blanca de plata), quince lámparas, una fuente y diversas insignias, todo ello en plata. También era propietaria de ocho sepulturas en la iglesia, reservadas exclusivamente para los hermanos y hermanas difuntos.

Todos los sábados del año se celebraba una misa cantada en su capilla. El primer domingo de cada mes y en las fiestas principales de la Virgen (Candelaria, Anunciación, Asunción y Natividad) había procesión por la iglesia y el claustro del convento. Pero la fiesta grande era el primer domingo de octubre, en conmemoración de la victoria de Lepanto: por la tarde salía la Virgen en procesión solemne por las calles del Barrio Bajo, acompañada de danzas, representaciones teatrales y toda clase de festejos.

El prestigio y la vitalidad de la Cofradía del Rosario de Santo Domingo en esta época se ven reflejados en los pleitos que mantuvo con la del Rosario de San Miguel en 1692 por el uso de estandartes e imágenes similares, y con la de Ánimas de La O en 1701 por cuestiones de precedencia6.

Aún en el siglo XVIII mantenía todo el esplendor en sus cultos: se rezaban las tres partes del rosario a lo largo del día en la iglesia, y después de las oraciones vespertinas salía otro rosario cantado por las calles «con majestad y sobresaliente música» las tardes de los domingos, las festividades marianas y todas las madrugadas de los días de fiesta, concluyendo con una misa del alba.

Igualmente, a mediados de siglo las mujeres hermanas de la cofradía comenzaron a organizar su propio rosario callejero las tardes de los sábados, con tal calidad musical que, según las crónicas de la época, «más fácil es admirarla que describirla».

Hacia 1738 la Virgen se trasladó a un nuevo retablo en el frontal del mismo crucero, dorado en 1775 con limosnas de hermanos y devotos, donde hoy permanece.

El nuevo retablo al que se trasladó la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Santo Domingo hacia 1738 (fotografía tomada en 1917). En este retablo permanece hoy la Virgen.

Decadencia y extinción (siglos XIX y XX)

El siglo XIX trajo tiempos difíciles. Durante la invasión francesa (1810–1812) el convento fue cerrado y la iglesia quedó reducida a ayudantía de parroquia. Y, aunque los frailes pudieron regresar en 1813, encontraron el edificio saqueado por los franceses y en un estado deplorable.

La comunidad dominica sobrevivió a la desamortización de 1821 e incluso acogió a religiosos de otros conventos suprimidos. Pero el golpe definitivo llegó con la desamortización de Mendizábal en 1835: el convento fue cerrado y sacado a subasta pública, y la iglesia pasó definitivamente a depender de la parroquia.

En el inventario realizado el 4 de septiembre de ese año en presencia de su mayordomo, se detallan los bienes de la Cofradía del Rosario7, cuyas joyas de plata fueron confiscadas por Hacienda8. A pesar de este golpe, la hermandad siguió funcionando.

En 1911 la iglesia de Santo Domingo se convirtió en parroquia. Gracias a un inventario de 19299, podemos saber que el Rosario tenía por entonces un paso procesional con caídas de tisú blanco y peana de plata, candelabros, una corona de plata sobredorada y numerosos rosarios y joyas. En 1954, además, adquirió a la Hermandad de la Esperanza el primitivo paso del Cristo de la Expiración, con respiraderos de madera tallada y dorada10.

A partir de ahí las noticias se desvanecen. La Archicofradía del Rosario, tras más de cuatro siglos de existencia, se extinguiría en algún momento de la segunda mitad del siglo XX.

Un nuevo comienzo

En 1998 la imagen de Nuestra Señora del Rosario, «La Galeona», fue incorporada como titular a la Hermandad de los Estudiantes, radicada en la misma parroquia de Santo Domingo. De este modo, la antigua devoción sanluqueña al Rosario, nacida a finales del siglo XV, continúa viva en el siglo XXI bajo el amparo de una nueva corporación.

Créditos, notas y bibliografía

Créditos

© Textos e imágenes: Domingo Manuel Rodríguez Lagomazzini.

Notas

  1. Este hospital tuvo actividad hasta 1542 (Velázquez-Gaztelu y de la Peña, 1758). ↩︎
  2. Una instantánea de la Virgen del Rosario de Nápoles venerada en Madre de Dios se puede encontrar en el trabajo de Manuel Toribio sobre este monasterio (Toribio García, 1995). ↩︎
  3. Las primeras reglas que se conservan afirman que «esta nuestra Hermandad y Cofradía ha tiempo de más de cien años que se instituyó y fundó». Teniendo en cuenta que este manuscrito está fechado poco después de 1620, la fecha fundacional de ca. 1520 es plausible (Marchena Hidalgo, 2003). ↩︎
  4. Según estudio de fray Vicente Díaz, fue el investigador Enrique Hormigo Sánchez quien localizó en las actas del Cabildo Catedralicio de Cádiz (19 de marzo de 1602) la primera mención documental del embarque de una «imagen de Ntra. Sra. de los Galeones», dato que recoge Pablo Antón Solé («Las ceremonias de embarque de la imagen Galeona de Cádiz para la Carrera de Indias», 1989). ↩︎
  5. La galeona de Sanlúcar es un buen precedente de la de Cádiz (Sancho de Sopranis, 1939). ↩︎
  6. Estos pleitos se conservan en el Archivo Histórico Diocesano de Asidonia-Jerez (Climent Buzón, 2007). ↩︎
  7. Fernando Cruz hace un análisis del patrimonio artístico desamortizado de Santo Domingo (Cruz Isidoro, 2012). ↩︎
  8. Se conserva un legajo con la relación de piezas de plata entregadas a Hacienda por la Cofradía del Rosario de Santo Domingo (Climent Buzón, 2010). ↩︎
  9. Este inventario fue transcrito por Narciso Climent (Climent Buzón, 2014). ↩︎
  10. El primitivo paso del Cristo de la Expiración tenía respiraderos de madera realizados entre 1925 y 1926 por tres miembros de la junta fundacional de la Hermandad de la Esperanza: José Borrel Mira —marmolista—, Víctor Álvarez Rodríguez y Jesús Espinar Jiménez —ambos carpinteros—, y dorados por el jerezano José Ortega Valencia en 1926, con candelabros de guardabrisa tallados por el sevillano Manuel Galiano Delgado en 1927 y dorados por el mismo Ortega en 1940 (Climent Buzón, 2006). ↩︎

Bibliografía

Climent Buzón, N. (2006). Expiración y Esperanza: Historia y retos de una hermandad. Hermandad de la Esperanza de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

Climent Buzón, N. (2007). Historia social de Sanlúcar de Barrameda: En busca de nuestro pasado: 2: En la ambivalencia barroca. Asociación sanluqueña de encuentros con la Historia y el arte (A.S.E.H.A.).

Climent Buzón, N. (2010). Historia social de Sanlúcar de Barrameda: En busca de nuestro pasado: 5: Hacia el Estado Liberal (1833-1867). Asociación sanluqueña de encuentros con la Historia y el arte (A.S.E.H.A.).

Climent Buzón, N. (2014). Historia social de Sanlúcar de Barrameda: En busca de nuestro pasado: 8: En la dictadura de Primo de Rivera. Asociación sanluqueña de encuentros con la Historia y el arte (A.S.E.H.A.).

Cruz Isidoro, F. (2012). El patrimonio artístico desamortizado del convento de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda (1835–1861). Laboratorio de Arte, 24(2), 549-570.

Las ceremonias de embarque de la imagen Galeona de Cádiz para la Carrera de Indias. (1989). En Anales de las II Jornadas de Historia de la Medicina Hispanoamericana (26-27 de mayo de 1986) (pp. 161-169). Servicio de publicaciones de la Universidad de Cádiz.

Marchena Hidalgo, R. (2003). El libro de la regla de la cofradía de la Virgen del Rosario de Sanlúcar de Barrameda. Laboratorio de Arte, 16, 107-133.

Sancho de Sopranis, H. (1939). Tradición religiosa naval: El patronato de Nuestra Señora del Rosario sobre la Flota de Nueva España. Sociedad de Estudios Históricos Jerezanos.

Toribio García, M. (1995). La historia y el arte en el monasterio de Madre de Dios de Sanlúcar de Barrameda. En Monasterios de clausura de Sanlúcar de Barrameda: El monasterio de Madre de Dios (pp. 79-111). Asociación sanluqueña de encuentros con la Historia y el arte (A.S.E.H.A.).

Velázquez-Gaztelu y de la Peña, J. P. (1758). Historia de Sanlúcar de Barrameda: Fundaciones de todas las iglesias, Conventos y Ermitas (Estudio preliminar y transcripción del manuscrito por Manuel Romero Tallafigo [1995]). Asociación sanluqueña de encuentros con la Historia y el arte (A.S.E.H.A.).

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